Las autoridades de la Reserva Federal (Fed) veían "pocos indicios" a finales del mes pasado de que las presiones de precios en Estados Unidos estuvieran cediendo, y se preparaban para forzar una desaceleración de la economía tanto como fuera necesario para controlar la inflación, según las actas de la reunión de política monetaria del 26 y 27 de julio.

Si bien no se habla explícitamente de la magnitud de las próximas subidas de tasas, a partir de la reunión del 20 y 21 de septiembre, las minutas publicadas el miércoles muestran que los responsables de la política monetaria se han comprometido a subirlas tanto como se necesite para controlar la inflación, y que, para ello, tendrán que inducir un menor gasto y crecimiento.

En la reunión de julio, los funcionarios de la Reserva Federal señalaron que si bien algunos sectores de la economía, en particular el de la vivienda, habían comenzado a ralentizarse bajo el peso de unas condiciones crediticias más estrictas, el mercado laboral seguía siendo sólido y el desempleo se encontraba en un mínimo casi récord.

Sin embargo, en la métrica que más importa, los funcionarios de la Fed, al menos hasta finales de julio, habían registrado pocos avances.

Los participantes estuvieron de acuerdo en que había pocas pruebas hasta la fecha de que las presiones inflacionistas hayan estado disminuyendo", según las actas.

Si bien una parte de la reducción de la inflación podría venir de la mano de la mejora de las cadenas de suministro mundiales o de las caídas de los precios de los combustibles y otras materias primas, parte del trabajo pesado también tendría que venir de la mano de la imposición de mayores costos para los préstamos a los hogares y las empresas.

"Los participantes hicieron hincapié en que la ralentización de la demanda agregada desempeñaría un papel importante en la reducción de las presiones inflacionistas", según las minutas.

El ritmo de las futuras subidas dependerá, según las actas, de los datos económicos que se conozcan, así como de las evaluaciones de la Fed sobre cómo se está adaptando la economía a las alzas de tasas ya decididas.

Algunos funcionarios dijeron que consideraban que las tasas tendrían que alcanzar un "nivel suficientemente restrictivo" y permanecer en él durante "algún tiempo" para controlar la inflación, que se encuentra en su punto más alto de las últimas cuatro décadas.

Como muestra del debate que se está produciendo en el banco central, "muchos" participantes también señalaron el riesgo de que la Reserva Federal "pueda endurecer la política monetaria más de lo necesario para restablecer la estabilidad de los precios", un hecho que, según dijeron, hace que la sensibilidad a los datos entrantes sea aún más importante.

Tras la publicación de las minutas, los operadores de futuros vinculados a la política de tasas de la Fed consideraron más probable una subida de tasas de medio punto porcentual en septiembre, y los precios de los futuros de los fondos federales reflejaron una probabilidad de sólo el 40% de una subida de 75 puntos básicos.

La Fed se mantiene atenta a la inflación

La Fed ha elevado su tasa de interés de referencia a un día 225 puntos este año, a un rango objetivo de 2.25% a 2.50%, en el marco de un esfuerzo por controlar la inflación, que se encuentra en un máximo de cuatro décadas, según la medida preferida de la Fed, en más de tres veces el objetivo del 2 por ciento.

Se espera ampliamente que el banco central suba las tasas el próximo mes en 50 o 75 puntos básicos.

Para que la Fed reduzca el ritmo de alzas de tasas, los informes de inflación que se publicarán antes de la próxima reunión deberían confirmar que el aumento de precios ha alcanzado su punto máximo y que está en declive.


Fuente: EL ECONOMISTA