Belvo, uno de los principales jugadores del modelo de finanzas abiertas, u open finance, en México, ve positivo permitir a los gigantes tecnológicos conocidos como Big Tech participar en este esquema como solicitantes de los datos de los usuarios de servicios financieros, siempre y cuando estos den su consentimiento para acceder a ellos.

Durante el taller para medios sobre Open Banking, Alejandro Servín, gerente general de Belvo en México, comentó que en caso de que alguna Big Tech decidiera participar en el esquema de open finance, y una vez que se aterrice la legislación secundaria, esto sería benéfico para dicho modelo al concientizar a las instituciones financieras en los beneficios del mismo y daría confianza al usuario para permitir que se acceda a su información y obtenga una mejor oferta de productos financieros.

"Si ellas decidieran participar en el open finance, lo cual veo lejano, creo que sería bastante positivo para todo el ecosistema. Mientras más jugadores haya (en el modelo) van a ayudar a hacer más ancho el camino", comentó el directivo de la empresa, que recién acaba de recibir su autorización como Institución de Fondos de Pago Electrónico (IFPE) para operar al amparo de la Ley Fintech.

De acuerdo con Belvo, el open finance es el modelo por el cual se intercambia cualquier información financiera, como datos sobre seguros, pensiones, datos fiscales o de servicios públicos, como facturas de energía e Internet, economía colaborativa u otra plataforma en la que se realizan transacciones financieras.

En México, el modelo está previsto dentro de la Ley para Regular las Instituciones, o Ley Fintech, para el intercambio de información entre 2,200 entidades por medio de interfaces de programación de aplicaciones (APIS).

La normativa prevé tres tipos de datos a intercambiar:

Financieros abiertos, es decir ubicación de sucursales o cajeros automáticos.

Datos agregados, que es la estadística operativa de las entidades financieras.

La información transaccional de sus usuarios, siempre y cuando estos concedan el permiso para hacerlo.

Hasta el momento, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha emitido la disposición secundaria respecto a datos abiertos de cajeros automáticos y otros productos y se espera, desde finales del 2021, la publicación de las reglas para el intercambio de datos transaccionales.

Según los borradores de las disposiciones secundarias respecto a información transaccional, a los cuales tuvo acceso este medio, las Big Tech podrían entrar al modelo como solicitantes de este tipo de datos, siempre y cuando cumplieran los requerimientos técnicos exigidos.

Sin embargo, ante los cambios en posiciones estratégicas de la CNBV, se frenó la intención de emitir las disposiciones secundarias al respecto, lo cual para Belvo se espera suceda en el resto de este 2022.

"Estamos en una situación en México donde se pueden publicar disposiciones positivas para que se beneficien a los ciudadanos. Ya hay conocimiento de otros países donde se ha implementado...ya sabemos qué funciona y qué no. La regulación puede llevarnos a un momento donde el open finance esté regulado, seguro y beneficie a los demás", detalló Sebastián Lara, director de Políticas Públicas de Belvo en el país.

Modelo actual

Para los directivos de Belvo, el que no se aterricen las disposiciones secundarias respecto a datos transaccionales ha provocado que las instituciones financieras todavía no utilicen las APIS para el intercambio de información.

En este escenario, Belvo utiliza en México y Colombia un proceso de web scraping, para la extracción de datos, que cumple con estándares de seguridad para protección de información, mientras que en Brasil ya opera con APIS, pues es el único país de América Latina que tiene la regulación más avanzada al respecto.

Servín indicó que Belvo, al ser la única entidad de open finance en México con una licencia IFPE, desarrollará una gama de productos enfocados en ayudar a las empresas en eficientar sus cobros, pagos y conciliación de facturas.

En los tres mercados donde opera, Belvo está conectado con 60 instituciones financieras y otros organismos, además de que atiende a firmas Big Tech como Rappi, Uber o Mercado Libre.


Fuente: EL ECONOMISTA
Autor: Fernando Gutiérrez